Eran cerca de la 01:00 cuando una alarma irrumpió en el silencio de la zona comercial, pasando Barrio Burton.
El sonido no mentía. Algo estaba pasando.
Cuando los móviles llegaron, la escena era tensa: dentro de una ferretería, entre herramientas y penumbras, un hombre de 27 años intentaba concretar el golpe. Había ingresado por una rejilla en el fondo, moviéndose con sigilo, confiado en que la madrugada lo cubriría.
Pero no contó con la rapidez policial.
Fue reducido en el lugar. Afuera, el propietario observaba los daños: puertas forzadas, ventanas violentadas… el intento de robo había dejado huellas claras.
La Justicia actuó con rapidez. El resultado:
📌 7 meses de prisión efectiva, tras comprobarse su participación en varios hurtos, algunos de ellos frustrados.




