La misiva manuscrita fue remitida a la periodista Patricia Martín, y detalla aspectos de su vida como reclusa.
En la mañana de este lunes, la periodista Patricia Martín —quien entrevistó a Marset en la clandestinidad— leyó en Radio Carve una carta manuscrita que le envió Gianina García Troche, expareja del narco uruguayo Sebastián Marset, y que actualmente se encuentra presa en Paraguay.
García Troche también es uruguaya y tiene tres hijos con el capo narco, recientemente aprehendido en Bolivia y trasladado a Estados Unidos. Fue capturada en España a mediados de 2024, cuando arribó a Madrid desde Dubái, y se la extraditó a Paraguay.
“Estoy en una cárcel de máxima seguridad, la cual es una cárcel de hombres. Yo soy todavía procesada, y no debería de estar en una cárcel con régimen cerrado especial. También tengo problemas de salud, que cada día están empeorando; hay estudios que lo demuestran. No me permiten visita con mis hijos; están violando sus derechos”, enumeró en la carta, fechada el pasado viernes.
“Soy madre de cuatro hijos pequeños, ellos necesitan del abrazo de su madre. ¿Dónde están los derechos del niño? ¿Dónde está mi embajada? ¿Dónde están mis derechos?”, se preguntó la rea, que enfrenta una pena máxima de hasta 22 años y seis meses de prisión por delitos relacionados con el tráfico de drogas y asociación criminal.
“Somos 11 mujeres en este régimen y penal de hombres. Once mujeres, madres, de las que nadie sabe realmente sus situaciones. ¿Dónde están las verdaderas mujeres peligrosas? Esas mujeres que matan a sus hijos, que mandan violar a sus hijos. ¿Dónde están? Están disfrutando acá al lado en la cárcel de mujeres, que se llama Comple”, criticó.
“Ahí trabajan, estudian, ven a los hijos. ¿Y nosotras? ¿Y yo?”, se preguntó. “Hoy alzo mi voz a través de esta carta. Es muy fácil juzgarme, cuando ni un Juez me ha condenado”, concluyó.
Tiempo atrás, la defensa de la acusada había solicitado una reducción de las medidas cautelares, que incluía el régimen domiciliario, algo que fue rechazado. Uno de los argumentos para la negativa era que Marset todavía estaba libre y podía intervenir para liberarla. De hecho, la propia García Troche había formulado amenazas en ese sentido durante un traslado.





