La central sindical cuestionó el régimen de capitalización individual por tener “limitaciones estructurales” y una rentabilidad “volátil”.
A tres décadas de la implementación de las AFAP, el Pit-Cnt realizó un balance crítico del modelo y planteó la necesidad de avanzar hacia una reforma estructural del sistema.
En el marco de la Semana de la Seguridad Social, la central sindical presentó un análisis sobre los 30 años de funcionamiento del régimen de capitalización individual, en el que se señalaron “limitaciones estructurales” del modelo y se reclamó fortalecer el carácter solidario del sistema, con mayor participación estatal y esquemas sin fines de lucro.
La actividad contó con exposiciones del director del Instituto Cuesta Duarte, Milton Castellano; el representante de los trabajadores en el Banco de Previsión Social, Carlos Clavijo; el asesor legal del Pit-Cnt, Gabriel Salsamendi; el presidente de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores Estatales (Clate) de Argentina, Julio Fuentes; y el especialista de la Organización Internacional del Trabajo, Guillermo Montt.
Durante el encuentro se sostuvo que el sistema de AFAP no cumplió con varias de las promesas formuladas en la década de 1990, entre ellas mejorar las jubilaciones, aumentar la formalización laboral y reducir costos mediante la competencia, según un comunicado difundido en su página web.
Según los expositores, las prestaciones siguen siendo insuficientes para gran parte de los afiliados y la rentabilidad de los fondos ha sido “volátil”.
Salsamendi afirmó que el esquema de ahorro individual “elimina el efecto redistributivo” y tiende a reproducir las desigualdades del mercado laboral, mientras que las comisiones cobradas por las administradoras reducen el capital acumulado, especialmente en trabajadores de menores ingresos.
También se cuestionó que el componente administrado por las AFAP financie una porción menor de las jubilaciones, mientras que el resto continúa dependiendo del sistema público, lo que, según el análisis sindical, evidencia el peso del pilar solidario.
El movimiento sindical planteó, a su vez, tres ejes principales para una eventual transformación del sistema: sustituir la capitalización individual por mecanismos de ahorro colectivo, establecer administradoras sin fines de lucro o públicas y eliminar las comisiones sobre los aportes.
Además, se discutió una propuesta técnica que implicaría licitar la gestión de un fondo común entre administradoras, reduciendo el vínculo directo con los trabajadores y modificando el esquema de cobro de comisiones.




