El hecho se dio en Jardines del Hipódromo, cuando la víctima fue secuestrada en una leñería y torturada durante horas.
La Fiscalía de Flagrancia de 10º Turno, a cargo de Cecilia Ronco, logró dos imputaciones el pasado jueves en una audiencia que comenzó a las 15:00 horas y terminó pasadas las 23:00 horas.
El caso llamó la atención de las autoridades por la forma en que ocurrió. En palabras del abogado de la víctima, Juan Fernández Lecchini, la agresión tiene «tintes» de violencia al estilo de los cárteles de drogas. El hecho se dio en la zona de Jardines del Hipódromo; el joven de 20 años fue secuestrado por lo menos por tres personas y llevado a una leñería, donde lo tuvieron varias horas privado de libertad.
La Justicia imputó delitos de lesiones gravísimas y privación de la libertad, mientras que la Fiscalía sigue el dato de un tercer involucrado, quien ya está identificado, pero se encuentra prófugo.
La víctima no está vinculada al delito o, al menos, no hay elementos que lo indiquen; cobra relevancia, además, la brutalidad del ataque. Los delincuentes le mutilaron siete dedos de sus manos con un serrucho, pero antes de llegar a ese límite también lo torturaron de diferentes maneras.
El testimonio del joven, realizado el pasado jueves en el Ministerio Público, fue declarado reservado, dado que la Fiscalía tiene indicios de que los delincuentes pueden atentar contra su familia.
La Unidad de Víctimas y Testigos ofreció a la víctima una batería de medidas de protección, vinculadas al riesgo inmediato asociado a su declaración, que fueron rechazadas por la víctima. Ante esto, el equipo técnico brindó estrategias de autocuidado, de acuerdo con la evaluación del riesgo y las circunstancias del caso.
De acuerdo con las palabras del joven, los delincuentes le pegaron en «casi todas» las partes del cuerpo, pese a su súplica de que pararan. En determinado momento, tomaron un tronco y se lo pusieron en frente para luego pedirle que colocara sus manos encima.
El joven, en primera instancia, lo rechazó, pero los malhechores volvieron a usar la fuerza para obligarlo. Una vez logrado su cometido, uno de ellos lo sostuvo mientras otro agarró una especie de serrucho para cortarle los dedos.
Las lesiones, constatadas por médicos del Instituto Técnico Forense, fueron tales que el joven perdió las falanges desde la raíz, por lo que la posibilidad de reconstruirlas no existe.





