Levi tiene solo 8 años, y es parte de una familia carenciada. Tras su viralización, muchos apoyaron su sueño de atleta.
Levi Araújo, un niño de 8 años que reside en el estado brasileño de Maranhão. En abril pasado, se convirtió en un suceso viral al protagonizar una escena insólita: participó de una carrera de tres kilómetros, descalzo y llevando sus chancletas en las manos. Pese a semejante hándicap, el niño obtuvo la medalla de plata.
La imagen recorrió rápidamente Brasil y luego circuló incluso fuera del país norteño, y esa repentina e inesperada celebridad reveló la difícil situación que vive el niño: su familia es muy pobre, y reside en una vivienda precaria en el terreno de la abuela del niño, una anciana ciega.
De inmediato, Levi recibió numerosas donaciones en metálico y en insumos, algo que permitió a la familia aliviar un poco su crítica coyuntura. También recibió indumentaria deportiva, entre la que destaca un par de championes obsequiados por Cristiane Rozeira, una de las mejores jugadoras en la historia del fútbol femenino brasileño.
El pasado sábado, Levi fue noticia de nuevo: con los pies debidamente calzados, obtuvo el primer lugar en la carrera Rumo ao Hexa, disputada en la ciudad de Balsas, en la que fue su primera competencia fuera de su localidad natal.
La excelente performance del niño confirmó las condiciones que ya había demostrado cuando corrió descalzo en Loreto.
A sus 8 años, el pequeño atleta se ha convertido en un símbolo de perseverancia para miles de brasileños. Lo que comenzó como la imagen de un niño corriendo sin zapatillas terminó transformándose en una historia de solidaridad, oportunidades y superación que sigue sumando capítulos.





