El crimen ocurrió en Argentina. El criminal iba dispuesto a ultimar a otra persona, pero se equivocó de blanco.
En las últimas horas, el registro en video de una audiencia judicial celebrada en la ciudad argentina de Trelew, se hizo viral y generó reacciones encontradas.
Sucedió durante la instancia judicial en la que un hombre identificado como Alexis Maximiliano Schmidt fue condenado a 12 años de prisión efectiva por el asesinato del mecánico Jonathan Prim, ocurrido el 8 de setiembre de 2025. En el juicio abreviado, el acusado reconoció su responsabilidad y pidió perdón a los familiares de la víctima.
Antes de escuchar la sentencia, Schmidt pidió la palabra ante el juez Marcos Nápoli y los familiares de Prim. Visiblemente conmovido, se disculpó por el crimen.
“Nunca quise hacer lo que hice, les pido perdón de todo corazón”, expresó. Luego agregó: “Nunca tuve nada en contra de ustedes ni quise tenerlo. Les pido perdón, sé que lo que hice es irreparable, les pido perdón, espero alguna vez me puedan perdonar”.
La respuesta de uno de los hermanos de Jonathan sorprendió a los presentes. Elián Prim aceptó las disculpas del condenado, aunque acompañó su gesto con un pedido relacionado con el hijo pequeño de Schmidt.
“Yo te perdono, loco, pero este tiempo aprovechalo y dale un buen ejemplo a tu hijo chiquito. Que no siga el mismo camino que vos”, le dijo.
El gesto conmovió a los familiares y al propio juez Nápoli, quien destacó la actitud que mantuvo la familia Prim durante el proceso.
Sin embargo, la reacción no fue la misma entre todos los familiares. Soraya Prim, hermana de Jonathan, dijo después de la audiencia que no podía perdonar al responsable del asesinato.
“Me cuesta perdonar a un asesino”, manifestó al referirse al momento vivido en la Cámara Penal de Trelew.
La mujer describió la jornada como “triste” y “durísima” y destacó los valores con los que fue criada junto a sus hermanos.
“Nosotros somos una familia con valores muy sanos. Los valores que nos inculcaron nuestros padres son muy sanos, no tenemos maldad, no tenemos nada, solo tenemos dolor”, afirmó en declaraciones recogidas por el medio local Diario Jornada.
Y agregó: “A mí me cuesta perdonar a un asesino que merece perpetua o, si existiera, la pena de muerte”.
VIDEO
El asesinato en un taller mecánico
El crimen ocurrió el 8 de septiembre de 2025, poco después del mediodía, en el barrio Los Pensamientos de Trelew. Prim se encontraba trabajando como mecánico cuando recibió un disparo.
Según la reconstrucción de la investigación, Schmidt llegó hasta las calles Gales y Gualjaina en una moto de baja cilindrada, luego de dejar a su hijo en otra vivienda. Desde allí efectuó varios disparos hacia el patio de una casa, donde Prim reparaba una camioneta junto a su hijo.
Uno de los disparos alcanzó a Prim, quien fue trasladado a un hospital y murió poco después.
El arma utilizada en el ataque nunca fue encontrada. Sin embargo, las cámaras de seguridad instaladas en la zona permitieron reconstruir parte del recorrido realizado por Schmidt antes y después del homicidio.
había atacado a la persona equivocada
Uno de los elementos considerados durante la investigación fue que Schmidt regresó al lugar aproximadamente una hora después del ataque.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, volvió para comprobar si había alcanzado a la persona a la que pretendía atacar. En ese momento habría advertido que se había equivocado de víctima y que Prim no era el objetivo original.
Por esta circunstancia, el caso fue encuadrado bajo la figura jurídica de “aberratio ictus”, conocida como “error en el golpe”. Se trata de una situación en la que una persona dirige su acción contra un determinado objetivo, pero termina causando la muerte de otra persona.
Condenado a 12 años de prisión
Schmidt reconoció su responsabilidad y aceptó la pena acordada entre el fiscal Mauro Quinteros y su abogado defensor, Carlos del Mármol.
La condena quedó establecida en 12 años de prisión efectiva por el homicidio agravado por el uso de un arma de fuego.
Durante la audiencia, el fiscal explicó a los familiares que la pena no pretendía asignar un valor a la vida de Jonathan ni traducir en años la pérdida sufrida por la familia.
“Una vida no puede expresarse en una cantidad de años”, sostuvo Quinteros.
La pena mínima prevista para el delito era de 10 años, pero la situación de Schmidt se vio agravada por sus dos condenas anteriores, lo que elevó el mínimo de la sanción acordada.





