Una decisión del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) generó controversia en el sistema carcelario: un recluso que se encontraba alojado en la cárcel de Cerro Carancho, en Rivera, fue trasladado al establecimiento penitenciario de mujeres del mismo departamento.
Según información recabada, la defensa del interno presentó recursos argumentando que el individuo se autopercibe mujer, lo que motivó la solicitud de traslado.
El planteo permaneció sin avances durante un tiempo, hasta que en los últimos días el INR resolvió hacer lugar al pedido, entendiendo que existían fundamentos para concretar el cambio de unidad.
Sin embargo, la medida no pasó desapercibida dentro del propio sistema. Efectivos que compartían custodia con el recluso manifestaron su sorpresa por la decisión, señalando que se trata de un “tipo grande” en referencia a su contextura física.
“No parecía mujer, la verdad”, indicaron, agregando que si bien han tenido casos de personas trans, este caso genera interrogantes.
⚠️ La principal preocupación radica en la convivencia dentro del centro femenino. Funcionarios cuestionaron si el establecimiento está preparado para alojar a una persona con características físicas masculinas en un entorno de mujeres privadas de libertad.
El episodio abre un nuevo debate sobre los criterios de alojamiento en el sistema penitenciario y los desafíos que plantea la identidad de género en contextos de encierro.




